Sábado 04/06 21:00 hs.
Bono: $150
Estudiantes y jubilados: $120
[ Alacrán o la ceremonia ] de José Antonio De Lucía
sobre Alacrán o la ceremonia
Una aventura imprevisible que convierte la ficción en realidad. Alacrán es el sonido de la máquina deescribir, la nevera vacía, cuarto y mitad de ser humano. Un Cernícalo de principios y finales. Aguardiente y origami.

Alacrán surge de todo su esplendor gitano desangrando su historia entre la pulla, la zambra y la espina. Este canalla se reúne cada noche consigo mismo,
se arranca con un quejío flamenco, le echa valor y sale a interpretar a “La Cangrejo”, la que fue su amor y quien ya no está. Alacrán viene a recordarla mientras se
instala en la tragicomedia negra, divertida y absurda que es su vida.


Texto e interpretación: José Antonio Lucía
Dirección: Román Podolsky
sobre "Alacrán y la Ceremonia"
dijo la prensa
(Clarín)
El actor José Antonio Lucia, nacido en Badajoz, trajo a este personaje que sorprende, desde su natal Extremadura para presentarlo en un rincón del off porteño, el Teatro del Abasto. Allí está los domingos de abril y mayo con Alacrán o la ceremonia, un texto de su propia autoría y con dramaturgia y dirección del argentino Román Podolsky.

El trabajo de Lucia en escena es potente. Una valija, una mesa y dos sillas le alcanzan para recrear mundos: un circo ambulante, una taberna mugrosa, una habitación cualquiera donde se desatan pasiones. Y también para traer al aquí y ahora, personajes casi surrealistas: una gitana vieja, un mago confundido con su oficio, una bailaora cuyo mayor encanto son sus dedos como pinzas de donde saca su sobrenombre: la Cangrejo.

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(Red Escena)
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(ABC mundial, por Gustavo Chapur)
Se estrenó en Timbre 4 la exquisita pieza del gran actor de Badajoz. Fábulas, emociones y humor a partir de un texto y una dirección brillantes.
Borges decía que cuando uno fabula está poniendo en juego el poder omnímodo del creador. Cuando él menciona la palabra mentira (o fábula) juega irónicamente con toda la idea del arte: “cuando yo fabulo, miento y me miento a mí mismo”. La mentira como acto superlativo de la ficción, y el fabulador, como creador de ficciones. Esa inserción de la fábula en la realidad, es el sueño dorado de todo creador. Y nos encanta.

‘Alacrán o La Ceremonia’, es un exigente e impecable unipersonal escrito e interpretado por el gran actor español José Antonio Lucia y dirigido por el argentino Román Podolsky.
Alacrán es un fabulador incorregible, un vividor que sale cada noche a evocar al gran amor ausente. Él, Paquito “El Santo” y La Cangrejo conforman un triángulo amoroso de tragicomedia negra, embebida en fábulas y quimeras, pasiones y burlas.

La pieza arranca con el sombrío quejío flamenco de Alacrán, de punta en blanco, un ser virulento y tierno a la vez, un narrador que actúa su historia, que guiña a su público, que para conjurar su culpa y lavar viejas heridas, se reúne cada noche en la taberna de siempre, consigo mismo, con su destino lastimado, con el viento y la soledad.
Mientras, va desplegando personajes pintorescos, como la gorda gitana que lo rescata de niño y él luego abandona como antes lo abandonaron a él; el mago Paquito, tan bueno que por principios morales revelaba los secretos de sus trucos después de ejecutarlos (porque el mundo necesita respuestas); el amor de su vida que ya no está, La Cangrejo, con sus manos ganchos; entre otros.

Cuenta la historia de su vida, y la de esos viejos fantasmas con los que se recrea su presente esperanzado y doliente. El personaje conmueve desde el cachondeo y la hilaridad, mientras taconea, se pinta y palmea, se enoja y se alegra. Alacrán es imprevisible, indigente pero con esplendor gitano, un encantador de serpientes, un charlatán de feria, un vendedor de fábulas, un ser entrañable y misterioso, digno de amar pero también de temer.

“Salir de la realidad es un soplo de aire que sólo unos pocos nos podemos permitir”, sentencia Alacrán. Y razón tiene, pues para eso está el teatro, porque “es preferible poseer un presente cualquiera a la condena de un mal recuerdo”.

La obra ha girado por toda España, donde el actor oriundo de Badajoz ha recibido excelentes críticas y premios teatrales. Ya había pasado por Buenos Aires, y afortunadamente ahora se la puede volver a ver gracias a la producción de la periodista de espectáculos Sandra Comisso, junto a Murática Teatro, en una intima sala porteña de Timbre 4 (México y Boedo).
Un texto deslumbrante, una dirección aguda, y un talentoso actor que contorsiona cuerpo y alma, de manera potente y precisa, en una gran puesta de letra que no da respiro al espectador. Una ceremonia teatral a la que no se puede faltar.

 

 

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(Diario Registrado)
Un espectáculo en el que la transformación funciona como eje para los disparadores lineales- el enamoramiento de Alacrán y la Cangrejo en un trío amoroso- y emotivos- el crossdressing corporal y mental magníficamente interpretado por José Antonio Lucía- donde el humor negro hace mella.

Alacrán o la ceremonia es una obra breve y austera pero con la austeridad en la que no falta ni sobra nada. Dirección, dramaturgia e interpretación para aplaudir con intensidad.

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(Medium.com)
Humor y realismo mágico mediante, la historia íntima, de fogata, hace su pirueta y se apaga en la noche. Deja detrás de sí la chispa encendida del inmenso talento de Lucia como una marca a fuego en el corazón del público. (Paratexto MAG)
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(Revista "El inconsciente")
Trágica y cómica al mismo tiempo. Profunda y cósmica en todos sus momentos. Con una inmejorable actuación de José Antonio de Lucía que da muestras de un manejo y una fuerza escénica impresionante, Alacrán nos cuenta una historia de abandonos consecutivos y totales. (Julián Infante)
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(Lunateatral2)
Desde el lenguaje verbal, la historia esta atravesada por momentos de humor y otros de dolor, y desde el lenguaje corporal -rostro, manos, cuerpo- el actor hace vibrar al personaje que se prepara para darle vida a la bailaora, a su amor, para salir a escena una noche más. A través de los diferentes registros de su voz y en especial cuando escuchamos el lamento, el sentimiento profundo y quejumbroso tono del cante jondo, José Antonio Lucia da cuenta de la energía vital y la ductilidad con la que crea el clima necesario de una confesión doliente cuando se realiza el solitario camino de mirar atrás y darse cuenta de las cosas que se han perdido. (Azucena Ester Joffe)
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el público opina