Domingo 24/11 18:00 hs.
Bono: $400
Estudiantes y jubilados: $320
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[ Un domingo, de Proyecto Migra y Florent Bergal (Francia) ]
Impulsada desde el Festival Internacional de Circo Independiente
Sala principal
sobre Un domingo, de Proyecto Migra y Florent Bergal (Francia)
CIRCO-TEATRO

Un domingo, de Proyecto Migra y Florent Bergal (Francia)

Un Domingo es una creación de Proyecto Migra y Florent Bergal. Impulsada desde el Festival Internacional de Circo Independiente. Una coproducción entre el Galpón de Guevara y Proyecto Migra

“Una familia fellineana donde todo desborda. El amor y el odio”.

Elenco: Juan Carlos Fernández, Sofia Galiano, Gabriela Parigi, Tomás Sokolowicz, Florencia Valeri, Gabriel Tato Villanueva
Dirección: Florent Bergal

 

ficha técnica
Intérpretes: Juan Carlos Fernández, Sofia Galiano, Gabriela Parigi, Tomás Sokolowicz, Florencia Valeri, Gabriel Tato Villanueva
Vestuarios: Celina Santana
Diseño de Luces: Ricardo Sica
Asistencia de dirección: Leticia Vetrano
Producción Ejecutiva: Maria Paz Cogorno
Dirección: Florent Bergal
Producción general: Pierpaolo Olcese
Visión artística del director
“Permanecemos adentro de las paredes del teatro, las escenas requieren un contexto, un espacio para representar las acciones. El teatro sirve para eso, es un lugar de representación, un espacio que nos evoca emociones, no que las ilustra. Hay un deseo de catarsis permanente que hace la fantasía más accesible. Sin embargo, los elementos visibles que pertenecen al teatro siempre están presente. El telón rojo del teatro no se oculta, al contrario se usa para nuestro juego… Las entradas, salidas, apariciones, desapariciones, pasajes, fugas, ... son valores importantes en nuestro trabajo. Nos gusta cuando un personaje o una acción pueda tomar una escena para transformar su significado. El espacio teatral es una de las materias primas de nuestras creaciones. Queremos crear un espacio arquitectónico significativo que acompaña la estética del lugar de acción y las relaciones humanas que allí se desarrollan. El circo necesita más un contexto que una relato para existir. La singularidad y por tanto la creatividad de cada artista constituye el centro de interés de esta forma de circo / teatro. Se plantea un contexto, y empezamos a jugar, improvisar con relaciones, valores contratantes e instintos. Las diferencias y los encuentros crean mundos nuevos. Cada personaje debe ser fascinante y único. Y si la lógica de una relato puede ser omnipresente, no es fundamental, lo importante es la alquimia que emerge cruzando géneros, y que va generando un lenguaje teatral propio. Pero la esencia de nuestro trabajo proviene del circo. Aun que el lenguaje es teatral, las coreografías, las acciones físicas, y la escritura vienen del circo, creamos secuencias que deben desarrollar las razones y las apuestas principales del circo: virtuosismo, risa, dispositivo escénico y estética. Por esta razón una escena hablada sera considerada como un numero de circo. El objetivo de la puesta en escena es organizar, crear un recorrido rítmico y espacial que juegue con las tensiones y las sorpresas y donde el actor involucra su cuerpo y emociones. Es un teatro que necesita el absurdo. En el circo, esto se traduce en una distorsión de las técnicas circenses. Hacer lucir la humanidad en situaciones extremas. Es una tragi-comedia, la risas son omnipresentes y ayudan a digerir las situaciones dramática del hombre. Reunimos las relaciones de tensión, frío o ardor con la pasión de las novelas rusas. Fantástico. Apasionante. Ridículo. No hay moral en esto, no hay desenlace cartesiano. Es un instante que pasamos con individuos grotescos en los que corremos el riesgo de ver nuestra propria reflexión.”
dijo la prensa
(Página 12)
Como muchos referentes de la disciplina, el director francés Florent Bergal piensa que el circo es más que técnica, virtuosismo y aplauso admirado: es un vehículo para trasladar emociones. Los viajes y el arte son, en su intensa vida, indisociables, y lo que más le interesa es “la humanidad”. Se dedica a observarla y a plasmar en sus producciones aspectos esenciales y universales. En sus puestas conviven circo, teatro y danza. Así sucede en Un domingo, obra que realizó junto a artistas argentinos y que estrenó el año pasado en la cuarta edición del Festival Internacional de Circo Independiente (FICI). No hay historia, dice Bergal, a quien no parece gustarle esta palabra. Sí un “contexto” muy claro: es domingo, una familia “de locos” se reúne para almorzar, llega un invitado y se desatan episodios de “temperaturas frías y calientes”.

El bailarín, acróbata y malabarista afirma que la de Un domingo es una familia “muy rara”, reunida alrededor de una “mesa enorme” que funciona a la manera de un tótem. “Jugamos con los códigos del buen comportamiento. Esta es claramente una familia de una clase más arriba, podríamos decir”, define Bergal, quien se encuentra en Buenos Aires por unos días. Cinematográfica, simbólica, “felliniana”: así es la creación colectiva de Proyecto MIGRA (una cooperativa de trabajo integrada por artistas), la compañía NIDO y Bergal, con actuaciones de Tato Villanueva, Florencia Valeri, Gabriela Parigi, Juan Fernández, Sofía Galliano y Tomás Sokolowicz.

Como muchos referentes de la disciplina, el director francés Florent Bergal piensa que el circo es más que técnica, virtuosismo y aplauso admirado: es un vehículo para trasladar emociones. Los viajes y el arte son, en su intensa vida, indisociables, y lo que más le interesa es “la humanidad”. Se dedica a observarla y a plasmar en sus producciones aspectos esenciales y universales. En sus puestas conviven circo, teatro y danza. Así sucede en Un domingo, obra que realizó junto a artistas argentinos y que estrenó el año pasado en la cuarta edición del Festival Internacional de Circo Independiente (FICI). No hay historia, dice Bergal, a quien no parece gustarle esta palabra. Sí un “contexto” muy claro: es domingo, una familia “de locos” se reúne para almorzar, llega un invitado y se desatan episodios de “temperaturas frías y calientes”.

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Posdata
El bailarín, acróbata y malabarista afirma que la de Un domingo es una familia “muy rara”, reunida alrededor de una “mesa enorme” que funciona a la manera de un tótem. “Jugamos con los códigos del buen comportamiento. Esta es claramente una familia de una clase más arriba, podríamos decir”, define Bergal, quien se encuentra en Buenos Aires por unos días. Cinematográfica, simbólica, “felliniana”: así es la creación colectiva de Proyecto MIGRA (una cooperativa de trabajo integrada por artistas), la compañía NIDO y Bergal, con actuaciones de Tato Villanueva, Florencia Valeri, Gabriela Parigi, Juan Fernández, Sofía Galliano y Tomás Sokolowicz. En el marco del FICI se hicieron sólo tres funciones, y actualmente se la puede ver los viernes a las 23 y sábados a las 20 en El Galpón de Guevara (Guevara 326).

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“Es un domingo en familia, ahí donde se tratan las viejas cuestiones o donde se afrontan situaciones nuevas. El espacio se ve atemporal. Una nobleza particular cubre a estos miserables héroes. Esta familia se propaga en un dudoso lujo. Una mentalidad medieval, impulsos de sueños americanos, romances torcidos, van de delirios imperiales a comportamientos de animales primitivos. Una pasión anima a esta tribu donde ‘amarse’ y ‘matarse’ los unos a los otros se entrecruzan”, plantea la sinopsis.

A lo mejor hubiera sido fácil caer en una tónica crítica respecto de la familia burguesa, pero no es lo que sobresale en este material. “Voy siempre con cuidado con la palabra ‘crítica’. Hay un poco de eso. Claramente aparece el arquetipo del patriarcado. Y a veces la clase más arriba es la que crea un modo de comunicación no tan honesto. Un poco de crítica hay, pero no quiero que sea el tema”, aclara el director. Uno de los aspectos que le interesa de la familia es el tipo de amor que emerge entre sus miembros, “particular, porque es casi obligado”. “Pasás toda tu vida intentando entender cómo piensan, cómo funcionan las personas de tu familia”, dice, en un castellano que no parece costarle tanto.

Con más acción que texto, entre la tragedia y la comedia, Un domingo se desenvuelve en tres técnicas: acrobacia, manipulación de objetos y trapecio. Pero va mucho más allá. “Mis obras son muy teatrales. Es mi marca. Pero siempre en el camino del circo contemporáneo. En el circo vas a ver gente extraordinaria, excepcional, como el hombre que camina sobre el hilo. También un contexto excepcional. Yo escribo apoyándome sobre quién es esa gente, la energía que tiene adentro, la locura. Cada personaje también es una excepción; teatral, físicamente. El registro es cinematográfico, del expresionismo alemán. Planteo una manera muy fuerte de actuar, demasiado. Los actores están implicados con el cuerpo, con sus emociones al 100 por ciento”, define el acróbata, quien ahora practica aikido. En tiempos en que es “una moda” la coexistencia de lenguajes, apuesta a la verdadera fusión, a conseguir un todo orgánico que sea más que la suma de las partes.

En su concepción del circo como el arte que “conduce al límite de la realidad”, es fundamental la proximidad con el público, lograr cierta intimidad, para conectarlo “con el calor de los músculos, los ruidos, el peligro”. “Y la técnica no es gratuita. No la usamos para hacernos ver. Si te vas por un extremo emotivo, el circo puede nacer. Los movimientos salen de la emoción. Todas las artes tienen en común el trabajo coreográfico porque tiene que ver con el cuerpo. Permite formas de jugar con el tiempo, el espacio y la musicalidad”, completa.

Este es el tercer trabajo del bailarín que se puede ver en Buenos Aires. Los anteriores estuvieron ligados al desarticulado Polo Circo. El primero fue con su compañía Bistaki; el segundo se llamaba Oktubre. La particularidad, en este caso, es que el elenco está integrado por performers locales. Dos de ellos, Parigi y Sokolowicz, fueron alumnos de Florent, hace una década, en el centro de arte de circo de Toulouse. “Hacía mucho tiempo que quería hacer una creación acá”, dice. Se siente “muy ligado” a Buenos Aires, una “ciudad súper cultural” que le encanta, sobre todo por su alta cuota de teatro independiente. Baila tango hace diez años. “Acá hay menos plata para desarrollar el circo, pero es un lindo terreno de juego, ¡hay una riqueza! Muchas veces Francia me ayuda con mi obra, pero en este caso no quería... porque a veces hay una actitud colonialista”, reconoce.

Su vida es itinerante. No le interesaba para nada tener una normal. Se crió en Montmartre. A los 13 años comenzó a hacer malabares y acrobacias en la calle, para hacer “guita” aprovechando el movimiento turístico. En su caso, arte y viaje caminan por la misma cuerda. “El circo es una escuela de vida. Cuando lo estudiás vas a confrontar con el dolor, la paciencia, preguntas internas y profundas. Y el viaje también te hace crecer y pensar. Soy muy curioso. Me encanta observar. Cuando viajás tenés la posibilidad de ver muchas culturas y cómo funciona la gente. Es increíble la diversidad. Es una formación sobre la humanidad”, desliza. Su búsqueda, finalmente, es por “la empatía” que el arte puede habilitar.

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(La Nación, por Alejandro Cruz)
A las expresiones de circo contemporáneo locales les cuesta tener un lugar en el mundo de la escena alternativa porteña. El Festival Internacional de Circo Independiente, que viene organizando El Galpón de Guevara, se ha convertido en una plataforma de despegue para este tipo de propuestas. En ese marco, a fin del año pasado, se estrenó Un domingo, una obra creada por el bailarín y artista circense francés Florent Bergal, quien ya había venido en otras oportunidades cuando el festival que se organizaba en Polo Circo existía.

Esta vez, junto a artistas argentinos, le dio forma a esta inquietante propuesta en la que los elementos teatrales, cierto leve registro operístico en su puesta como en su música, el lenguaje circense en sus múltiples disciplinas y unas salvajes y desbocadas coreografías se articulan dándole cuerpo a esta potente propuesta que se presenta en El Galpón. Hay que reconocer que para que todo esto tome vida el trabajo de los seis performers (Juan Carlos Fernández, Sofía Galliano, Gabriela Parigi, Tomás Sokolowicz, Florencia Valeri y Gabriel "Tato" Villanueva) es vital. Tienen un dominio de la escena y un desparpajo admirables. Algunos más apoyados en lo clownesco y otros en lo coreográfico, en el malabar o en lo acrobático, a lo largo de la obra van desarrollando la escena de un domingo familiar de una familia, hay que reconocerlo, de enormes particularidades. Y otra particularidad en todo este electrizante juego escénico: las virtudes de estos 6 artistas de circo contemporáneo de Proyecto Migra no están, como sucedía en su expresión más tradicional del circo, al servicio del aplauso. Están al servicio de una dramaturgia y de un concepto de obra total que, justamente, sea por problemas de producción y/o de exhibición, no suele estar presente en la cartelera porteña. Desde esa perspectiva Un domingo es una feliz y grata excepción. Y desde la perspectiva de armar un plan para viernes o sábados, ver a estos seres desbocados, expansivos e intensos cargados de un energía arrasadora se transforma en una excelente alternativa. Por las dudas, vale aclarar que los viernes esta maquinaria escénica va a las 23; y, los sábados, a las 20.

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(La Nación, por Alejandro Cruz)
“En el mapa de la producción escénica, la artes circenses es uno de los lenguajes mas desprotegidos. La creación de Polo Circo, en donde se realizaba el Festival Internacional de Circo de Buenos Aires, fue, aun con sus desajustes, un reconocimiento y
necesario impulso para el sector. Pero con el cambio de gestión el Festival se discontinuó......... Bajo este panorama es un dato alentador la tercera edición del FICI, iniciativa de El Galpon de Guevara y el Proyecto Migra para el desarrollo de un lenguaje
de una potente contemporaneidad.”
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