[ Padre Pedro, deconstruir el amor ]
sobre Padre Pedro, deconstruir el amor
Producto de una sociedad desigual y de instituciones hipócritas, surge una violencia contenida que deja al espectador como jurado. Poco a poco van encendiéndose los tabúes, la represión, la hipocresía que se ampara en las vidas de apariencia cándida. ¿Cuál es la lucha en el marco de este ring? ¿Son tan claras las fronteras entre el bien y el mal? Con un final desconcertante e inquietante y atravesando temas tan actuales como la violencia de género, Padre Pedro -Deconstruir el amor- cuestiona los valores absolutos de la modernidad.
ficha técnica
Elenco: Jorge Fernández Román y Ricardo Torre
Dramaturgia: José Ignacio Serralunga
Asistencia General: Julieta Korenman
Iluminación: Ricardo Sica
Escenografía : Javier Parada
Vestuario: Patricia Ramírez Barahona
Música: Lukas Bustamante
Diseño Gráfico: Valentina Marvaldi y Verónica Martorelli
Producción Ejecutiva: Mariana Zarnicki
Dirección : Matías Gómez
Sinopsis
Dante es un joven de pueblo, sencillo y religioso que, según confiesa, golpea brutalmente a su mujer, Ángeles. Ambos son la única familia del Padre Pedro, quien fue desterrado de una ciudad vecina y es visto con recelo por el resto de la comunidad. De inmediato se percibe la relación de poder que se establece entre el “saber” y la “ignorancia”, entre el seguro y educado hombre de fe y el ayudante bruto y torpe de algún pueblo perdido del interior. En el vínculo entre ambos personajes late una violencia contenida que va desplegándose desde lo verbal, lo físico y, por supuesto, lo ético Es lícito pensar que la obra nos lleva a cuestionar preceptos y mandatos que encarnan una verdad religiosa aunque del otro lado de la balanza no se encuentren la justicia y la belleza, sino la brutalidad y el horror que muchas veces anidan en la ignorancia. Poco a poco van encendiéndose los tabúes, la represión, la hipocresía que se ampara en las vidas de apariencia cándida.
¿Cuál es la lucha en el marco de este ring?
¿Son tan claras las fronteras entre el bien y el mal? ¿Son ambos dos valores absolutos, inmutables, imperecederos?
Padre Pedro es una obra sin respuestas, donde el público pareciese ser el jurado de esa contienda entre dos hombres, entre dos mundos, entre mil mundos. Con un final desconcertante e inquietante, cuestiona los valores absolutos de la modernidad.
Premios y menciones
La obra recibió el premio a MEJOR COMEDIA DRAMÁTICA en el Festival Iberoamericano de Teatro 2019, obtuvo Mención Especial en el Concurso Nacional de Obras de Teatro en el marco del 50 aniversario del Fondo Nacional de las Artes, con un jurado integrado por Mauricio Kartún, Graciela Araujo y Jorge Rivera López. El texto tuvo su origen en un seminario dictado por Kartún, Ariel Barchilón y Lautaro Vilo. Está publicada en celcit.org.ar. Fue seleccionada entre 147 obras nacionales e internacionales para participar del Festival de Larroque, hicimos fuciones en el Teatro Municipal de Goya, en el Teatro Municipal de Pilar, en el Club Atlético Independiente, en dos Centros Culturales del GBCA y en otros tantos lugares.
dijo la prensa
(Nacho Ini)
El guión es osado, abarca problemáticas delicadas y domina muy bien los límites, interpelando a los espectadores que se involucran en el devenir de la obra.
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(ANRed)
Padre Pedro destaca por su intensidad. El trabajo actoral de Ricardo Torre en el papel de Dante, el monaguillo, es superlativo... El papel de Pedro, el padre de iglesia, no es menos intenso. Durante la obra Pedro transita diferentes roles, todos ejecutados con la excelencia de Jorge Fernández Román. Desde la solemnidad del ritual eclesiástico, hasta la sumisión y la humillación, Pedro evidencia los límites a los que puede llegar un hombre forzado a un hábito en contra de toda la naturaleza de deseo y placer humano.
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(Periódico Tribuna)
A través del confronto narrativo, el espectador será el árbitro del ring y los jueces, dentro de ese espacio escénico que es la vida en situación. El protagónico de Fernández Román, proyecta el lucimiento del siempre talentoso Ricardo Torre. Es una rara mezcla de provinciano profundo que lo define (al mejor estilo de Alfredo Zitarrosa): “Cierto que quiso querer, pero no pudo poder”. Ambos se asocian en una Masterclass de teatro independiente.

La prosa de Serralunga explora el rol de la religión en

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(La Primera Piedra)
Padre Pedro se perfila sin dudas como una de las mejores propuestas de la cartelera teatral porteña. Sustentada en una dramaturgia potente y en dos interpretaciones memorables, la pieza indaga el vínculo entre un cura y un feligrés de una parroquia de pueblo. Merece ser vista y aplaudida de pie
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el público opina